miércoles, 18 de enero de 2017

Sotosalbos y el románico segoviano

Sotosalbos es un referente muy importante dentro de una interesante ruta por el románico segoviano que tantas y tan buenas sorpresas nos depara, como acabamos de ver por ejemplo en Turégano


Es un pequeño pueblo que se hace entrañable nada más entrar en él 









 













Y así no nos extraña que Juan de Contreras y López de Ayala (Segovia 1893-Madrid 1978)  marqués de Lozoya  nos dejara dicho que, La tierra de Segovia sea una de las comarcas de Europa que depare, en tan reducido espacio, más gratas sorpresas... Y que no hay en Europa tan copioso plantel de obras y templos románicos como que el que permanece concentrado en los poblados o dispersos por los campos segovianos 


 En su preciosa iglesia de san Miguel comprobamos como la galería porticada es una joya distintiva del románico de la zona, un espacio creado para cobijar las reuniones del concejo donde se trataban los asuntos concernientes al pueblo, y a los que se dotó de gran belleza escultórica.



 con escenas plenamente medievales en sus nueve capiteles



En este octavo capitel se representa la Adoración de los Reyes Magos, mientras la Virgen sostiene al Niño en sus brazos





y con un elaborado friso tan rico en detalles



 Es necesario leer con atención esta información para los visitantes, que encontramos a la entrada de la iglesia:


 De todos los templos rurales segovianos, dentro de ese estilo románico que resaltamos, es éste el más conocido y divulgado, sin duda, debido a la limpia estampa estética que ofrece, tan perfecta en todos los sentidos. El pórtico es lo más hermoso, con esbeltas arcadas anunciando la espiritualidad gótica, pero manteniendo toda la jugosa figuración propia de las construcciones tardías de esta tierra, El templo presenta nave única, rematada por ábside plano y en el lado meridional nos econtramos la portada de entrada en el interior de una de las más bellas galerías porticadas de toda la provincia. En el lado norte se construyó una maciza torre de tres cuerpos. En el interior del templo nos espera otra grata sorpresa, la cabecera tiene restos de pinturas murales. En concreto hay un pantocrator con sus respectivos evangelistas, si bien es cierto que esta escena está muy deteriorada. Lo que se encuentra más completo es el buey, representando a san Lucas.
Textos: Coordinador: Pompeyo Martín. Enciclopedia del románico en Castilla y León. Varios autores. Las Ermitas de la provincia de Segovia, Julio M. Angulo. Museo Etnográfico, Miguel Ángel y Juan Francisco Cerezo Manrique. 


A la izquierda podemos admirar la Cruz procesional, del famoso platero segoviano Antonio de Oquendo, (s. XVI) primorosamente trabajada en plata con multitud de figuras y simbolismos.

También podemos contemplar en su interior un íntimo Museo



 Con estas tablas góticas del XV. La superior representa a dos virtudes cardinales, la Templanza y la Fortaleza, y la de abajo a los profetas Isaías y Jeremías. Se atribuyen a Nicolás Francés  (León 1434- 1468).y parece que pertenecieron a un retablo gótico que hubo en la iglesia



Y esta preciosa imagen de Cristo, un Pantocrator, del XII en madera policromada, que formó parte de un retablo románico y que se descubrió durante unas obras efectuadas en la iglesia en 1966.


Y admiraremos la talla también en madera policromada de la Virgen de la Sierra, patrona de Sotosalbos


 y este curioso instrumento musical...

 Pero no podemos alejarnos de Sotosalbos sin evocar a 
 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, el lírico más ilustrado del medievo. Aquel viajero que dio a estos enclaves, allá por el siglo XIV, un lugar preferente en su obra satírica y universal, El libro del buen amor.

Y nos paramos ante la estela de piedra junto a la iglesia




Y leemos: 

 "... Pasando yo una mañana / el puerto de Malangosto, / asaltóme una serrana / a la asomada del rostro. / 'Desgraciado, ¿dónde andas?, / ¿qué buscas o qué demandas / por aqueste puerto angosto?'. / Contesté yo a la pregunta: / "Me voy para Sotosalbos...".

 A primeros de agosto se celebra una famosa romería al Puerto de Malagosto, reconocida como la romería que se celebra a mayor altitud (2.002 metros), en Europa. El puerto tiene dos vertientes, la vertiente segoviana y la vertiente madrileña.

 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons


jueves, 12 de enero de 2017

Turégano y sus joyas románicas


Si yo fuera directora de cine (¡ojalá!) y quisiera rodar una película de misterio y terror eligiría sin lugar a dudas el castillo de Turégano, en la zona  nororiental de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, regada por el río Pirón.


 Este gran edificio, que domina la villa y se alza sobre un cerro sobre su porticada Plaza Mayor,  ha estado durante muchos años cerrado y por tanto poca gente ha tenido la oportunidad de visitar la enorme iglesia románica de San Miguel que se encuentra dentro, oculta por los muros de la fortaleza que la rodearon posteriormente.

Fotografia antigua de de la Plaza de Turégano con el castillo sobre ella
  Esta simbiosis de Iglesia-Castillo fue declarada Monumento Histórico Artístico hace casi un siglo, concretamente el 3 de junio de 1931.


  La estratégica situación del cerro hizo, sin duda, que arévacos, romanos y sucesivamente castellanos y árabes lo utilizaran como lugar ideal para la defensa. Pero fue a partir del XII cuando los obispos de Segovia levantaron una iglesia románica dedicada a San Miguel que, a partir de 1471,  es rodeada totalmente por un castillo mandado construir por el entonces obispo de Segovia don Juan Arias Dávila, con todas las características de un centro defensivo, con una singular torre del homenaje  y una enorme espadaña barroca, ya en los inicios del XVIII.

 

 La visita guiada resulta un insólito recorrido en el que es muy dificil orientarse entre un dédalo de corredores, escaleras, pasadizos que a ninguna parte conducen diseñados, sin duda, para desorientar a posibles agresores... 



 

Cuando entramos en la Iglesia, antes de iluminarla, la visión de la figura de San Miguel en el altar mayor es sobrecogedora...digna de una noche de pesadillas y tormenta.

 que se dulcifica cuando se encienden las luces...




 Quizá el nublado dia de noviembre  hacía más misterioso todo el conjunto





 
 
 Y cuando nos vamos alejando llegamos a la conclusión de que es un lugar muy bello y  especial que habrá que volver a visitar con más calma y más sol...




 Y es que Turégano tiene otra auténtica e insólita joya románica, que es imprescindible visitar y que ha sido descubierta en fechas recientes.



 Se trata del interior  de la iglesia de Santiago junto a la Plaza Mayor 

 donde se conserva una gran cabecera constituída por un presbiterio recto y un ábside de semitambor tapado por un retablo del XVIII (que al parecer sustituyó a otro anterior)





  y que incluso ha sido adelantado para dejar espacio suficiente para dejar paso al tambor absidial y poder admirar estas dos  insólitas joyas escultóricas del románico segoviano,


 Vemos en una la gran imagen que se cree representa al Apóstol Santiago y en la otra a Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos y debajo dos filas de personajes a los que se han dado diversas identificaciones, desde peregrinos jacobeos a personajes reales.



 El conjunto es tan bello que la promesa de volver se hace imprescindible.







Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons













viernes, 30 de diciembre de 2016

La Navidad en el Arte




El arte a través del tiempo ha recreado cada uno de los episodios de la Navidad narrados por los Evangelios, tanto los canónicos como los apócrifos, con toda su gran capacidad de transmisión. El teatro, la poesía, la música, la escultura, la pintura, han fijado, en nuestra memoria colectiva, los dos principales misterios del inicio del cristianismo: la Encarnación y el Nacimiento de Jesús pero también, y en torno a ellos, y con gran riqueza de detalles: el anuncio a los pastores,  la llegada de los Reyes de Oriente siguiendo una estrella y su Adoración al Niño.
Y una de estas manifestaciones artísticas, creada en el siglo XIII, orgullo del arte español, que aúna la poesía con la música y con la difícil técnica de la miniatura son las Cantigas de Santa María,  escritas por el rey Alfonso X, llamado el Sabio, a las que puso música para ser cantadas y a las que anónimos y exquisitos pintores iluminaron con miniaturas, cumpliendo lo que  500 años a.d.C., Simónides de Ceos definió como que la poesía es pintura que habla y la pintura es poesía muda

En la primera mitad del siglo IV empezó a  rememorarse en Roma, con el papa Julio I y a ruegos del Obispo San Cirilo de Jerusalén,  la efeméride del Nacimiento de Jesús, a la que atribuyeron en principio la fecha del 6 de enero, si bien pronto se cambió a la del 25 de diciembre,
que era entonces el primero del año, coincidente con el solsticio de invierno. En  realidad, se desconoce totalmente el año y el día del mes, ya que los Evangelios, única fuente de conocimiento sobre el tema, no lo mencionan. 


 La fiesta del Nacimiento de Jesús, con todo su misterio y ternura, fue calando entre los cristianos y despertó la imaginación de  clérigos y fieles de forma que, en torno al siglo X, se empezaron a hacer respetuosas representaciones de algunos de sus episodios en el interior del templo, como el anuncio a los pastores o la llegada de los Reyes Magos. Cuando las representaciones se ampliaron e hicieron más bulliciosas, por la mayor intervención de pastores y gentes del pueblo, se trasladaron a los atrios, hasta que el papa Inocencio III (1198-1216) las prohibió. 



Representación de un Belén viviente en el pueblo de Villalbilla, Navidad 2016
 Algo más adelante, en 1223, san Francisco de Asís, solicitó autorización al papa Honorio III, para que le permitiera "ambientar" la Misa de la Navidad, poniendo junto al altar un pesebre vacío con un buey y una mula. Esta idea tuvo una gran repercusión y, a partir de ella, la representación del Misterio empezó a extenderse, tanto con actores reales como con figuras de diversos materiales,  antecedentes de los Belenes o Nacimientos que han llegado hasta nuestros días, como muestra de piedad pero también de valioso arte popular.



Esta obritas teatrales representadas en el ciclo de la Navidad, dieron origen a los conocidos como Autos de Navidad, de los que se conserva, en la biblioteca de la catedral de Toledo, un fragmento  del conocido como Auto de los Reyes Magos, como el más antiguo ejemplo de la literatura dramática en castellano de mediados del siglo XII  y se le considera uno de los monumentos del teatro medieval europeo.
   Presentación del Auto de Los Reyes Magos por la Compañía "Nao d´amores"
 
Ya en el siglo XIII uno de los códices más preciados de toda la obra de Alfonso X el Sabio durante su largo reinado (1252-1284) son Las Cantigas de Santa María, en las que el Rey demuestra una religión profundamente humanizada, más dirigida al corazón y a la sensibilidad que al rigor del dogma, más en línea con los franciscanos que con los dominicos (instauradores de la Inquisición en este mismo siglo XIII). 



Utilizó el gallego-portugués y no el castellano, como era habitual en él  o el latín que era la lengua culta. Parece que quiso utilizar la lengua de sus sentimientos, la que aprendió de niño, cuando pasó su infancia en casa de su ayo García Fernández en tierras de Ourense, por lo que este idioma era para él un vehículo de comunicación más emotivo. El gallego y el castellano eran los idiomas más importantes de su extenso reino. En cuanto a la letra utilizada en los códices es uno de los más bello modelos de letra gótica libraria del siglo XIII y constituye un modelo único en Europa. 



La música es la esencia de las Cantigas que tienen, como objetivo, enseñar algo que será  expresado de forma musical. En realidad son Canciones con su correspondiente notación musical, hechas para ser cantadas. La gran originalidad de las Cantigas reside en que se pueden contemplar, leer y escuchar a la vez, como si se tratase de una grandiosa cantata escénica.



Esta miniatura contiene las escenas claves de la Navidad: La Anunciación del Arcángel Gabriel a María, el Nacimiento de Jesús, la Anunciación a los Pastores y la Adoración de los Reyes Magos. 

Reflejó muy bien el pintor el contraste entre las escenas de la Anunciación del Ángel a los pastores y la Adoración de los Reyes. La de los pastores (sólo hay dos según la tradición bizantina) es casi la única que sucede en plena naturaleza, al aire libre. En cambio, en la de la Adoración de los Reyes, el “pesebre” se ha convertido casi en un palacio, con la Virgen sentada en una especie de trono, sobre un escabel de tres peldaños, que la sitúan por encima de los Reyes. Y así queda claro que al Niño acudieron a reverenciarlo primero los humildes y sencillos poseedores de una fe simple y después, llegados de muy lejos, los sabios y poderosos, que apoyaban la fe en razonamientos y en el estudio de las profecías. 
 Las miniaturas fueron pintadas por varios expertos en este arte, con minio y oro y en los colores que más abundan: verdes, carmines, violetas, bermellones y sienas.  



La Cantiga LXXX muestra un confortable interior donde en un gran lecho, Ana acaba de dar a luz a María que es atendida por diligentes parteras. En acusado contraste, el recuadro contiguo nos enseña el nacimiento de Jesús, en una gruta... La forma del pesebre presenta clara e inusualmente la misma forma de los arcos que evocan al acueducto de Segovia y que aparece en otra Cantiga a propósito del milagro de la virgen de la Fuencisla en esa ciudad. Quizá el pintor buscaba  transmitirnos que, al igual que el acueducto conduce el agua, el recién nacido era el verdadero manantial  del agua de la Gracia...

Cuenta la leyenda que una joven judía llamada Esther que tenía la intención de dejar el judaísmo y convertirse al cristianismo.fue condenada a ser arrojada al vacío desde lo alto de las rocas de Las Peñas Grajeras, pero invocó a la virgen de la Fuencisla y llegó al suelo sana y salva... En memoria de este hecho Alfonso X "el Sabio" dedicó la cantiga CVII a este milagro. Segovia nombró a la Fuencisla Patrona de la ciudad. y a finales del s. XVI se construyó un magnifico santuario al pie de esas peñas.
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En los mosaicos bizantinos de la iglesia de san Apolinar el Nuevo, en Ravena, del siglo VI, aparecieron los nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres blancos, y los obsequios que portaban: el oro, el incienso y la mirra. Fue siglos más tarde cuando empieza a aparecer un rey negro: Baltasar. La supuesta aparición de los restos de los tres Reyes en la catedral de Colonia, en ese mismo siglo XII,  incrementó mucho su devoción.

Otra “protagonista” en las miniaturas que nos ocupan es la “Estrella de Belén”, claramente mencionada en el Evangelio. Respecto a este fenómeno celeste, hay quien lo niega totalmente, mientras que otros astrólogos lo identifican con una conjunción de planetas, un cometa o una nova, pues está probado que, más o menos por la época en que se cree fue el Nacimiento, sucedieron ciertos fenómenos astronómicos notables que pudieron decidir la larga marcha de los Magos, probablemente, grandes astrónomos. Alfonso X, "rey estrellero y hombre de camino”,  tenía una especial predilección por los Reyes Magos de Oriente.


Y yo deseo que os traigan, a todos los lectores, lo que más deseéis para el año 2017 que vamos a iniciar...y que podamos seguir compartiendo viajes tranquilos por España...y por México


Bibliografía

- Cantigas de Santa María. Edición facsímil de El Códice de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Ms T.I.1 de la Biblioteca de El Escorial. Madrid, Edilán, 1979. 

- El Códice Rico de las Cantigas de Alfonso X el Sabio,  volumen complementario, del anterior, de  igual formato, con 412 páginas conteniendo cuatro estudios sobre el códice: un análisis histórico-codicológico, por Matilde López Serrano; la trascripción del texto y un estudio filológico y literario, por J. Filgueira Valverde; el arte de las miniaturas y su valor arqueológico, por J. Guerrero Lovillo; y un análisis musicológico de las Cantigas, por José María Llorens.

- Cantigas de Santa María, ed. de METTMANN, W. Madrid, Castalia 1984

- Cantigas de Santa María, Códice Rico de El Escorial, ed. de FILGUEIRA VALVERDE, Madrid, Castalia (Col. Odres nuevos) 1985

- Cantigas de Santa María, ed. del MARQUÉS DE VALMAR Y Ribera J., Madrid, Real Academia Española-Caja Madrid 1991

- ARBETETA MIRA, L. Oro, Incienso y mirra. Los belenes en España, Madrid 2000

- BELTRÁN, L., Las Cantigas de loor de Alfonso X el Sabio, Madrid, Júcar 1990

- LÓPEZ ELUM, P., Interpretando la música medieval. Las Cantigas de Santa María, Universidad de Valencia 2005



Nota.- Este texto es un extracto del  trabajo que presenté, en el 2009, en el Simposium convocado por la Universidad Maria Cristina de  Estudios Superiores del Escorial, sobre el tema general de "La Natividad: Arte, religiosidad y tradiciones populares" (pp.433 a 448)

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