miércoles, 25 de enero de 2012

Lisboa: una bella ciudad europea (y 4º)


Nos alejamos de la nostálgica Lisboa con la misma añoranza que impregna el fado cuando lo oyes en el lugar adecuado y comprendes su sentir profundo...

esa inmaterial belleza por la cual la Unesco le ha inscrito, en noviembre pasado, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, junto a la música mariachi de México, el saber tradicional de los chamanes jaguares del Yuruparí de Colombia, y el peregrinaje al santuario del Señor de Qoyllurit'i de Perú...

Así que la Península Ibérica está, entre otras tradiciones, muy bien representada en este Patrimonio Inmaterial por el fado y el flamenco


Y buscamos un buen lugar para decir adiós a Lisboa, conscientes de lo mucho que nos dejamos por ver: como el castillo de San Jorge y el barrio de la Alfama y el precioso museo de la cerámica y ... Pero todo eso es señal de que vamos a volver...

Y decimos adiós una preciosa mañana de invierno, tan soleada que parece ya la primavera, paseando entre
la torre de Belem
y el Monasterio de los Jerónimos.



La silueta de la torre es inconfundible, un verdadero icono de Lisboa, que se empezó a construir en 1514 con el fin de proteger la entrada al estuario del Tajo


Y desde ella el paseo hasta el monumento a don Enrique el Navegante se presta al repaso histórico... ¿por qué aquí este monumento? ¿Quien era don Enrique, por qué mares navegó para merecer ese sobrenombre? ¿Hasta donde llegaron los portugueses en su aventura marítima?

Las respuestas nos descubrirán que Don Enrique (1394-1460), Infante de Portugal y Gran Maestre de la Orden de Cristo (que reemplazó al Temple tras su disolución) nunca navegó...pero impulsó de forma decisiva que Portugal se volcara hacia el océano como su principal vocación y que sus naves siempre volvieran con grandes resultados...Madeira y las Azores primero y, tras su muerte, la llegada de Vasco de Gama a la India en 1498 y la de Pedro Álvarez Cabral a Brasil en 1500, dan fe del impacto universal de la Escuela de Navegacíón y Cartografía por él creada en la ciudad de Sagres junto al Cabo de San Vicente


De ahí este significativo monumento en el que Don Enrique encara al mar en la proa de una carabela, seguido de muchos de los más insignes personajes que le rodearon, y que fue inaugurado en 1960 a los 500 años de su muerte

A los pies del monumento un gran mapa marca en el suelo los descubrimientos portugueses con sus fechas. Este curioso mapa-mundi fue regalado en esa misma fecha por Sudáfrica, en memoria de don Enrique cuyas carabelas doblaron el Cabo de Nueva Esperanza...

Frente al Monumento la majestuosa Iglesia de los Jerónimos con su fantástica puerta principal
y la lateral izquierda, más discreta pero quizá más admirable, con las representaciones, a ambos lados, de Don Manuel y su segunda esposa, la Reina María, hija de los Reyes Católicos.



Pues el Monasterio de los Jerónimos a quien verdaderamente está vinculado es a Don Manuel “El Afortunado” (1469-1521), que nunca un sobrenombre estuvo tan bien puesto... En primer lugar, no estaba destinado a reinar, pero al fallecer su primo, el hijo del Rey Juan II, de forma fortuita en un accidente a caballo, él fue elegido para sucederle... Durante su reinado se culminaron los frutos de los esfuerzos anteriores, es decir, de aquí partió Vasco de Gama, en 1498, encomendándose a la Virgen del Feliz Retorno en una pequeña Ermita que aquí estaba desde tiempos de Enrique el Navegante, y al regresar victorioso, en 1499, el emocionado Rey prometió levantar este gran Monasterio. Dos españoles participaron en su construcción, especialmente del maravilloso claustro del mar: Juan del Castillo de Noja y Diego de Torralva.




Casó don Manuel, con la hija mayor de los Reyes Católicos, Doña Isabel y tuvieron su príncipe heredero, el Príncipe Miguel, destinado a heredar las dos coronas, pero ambos, murieron (y están enterrados en la Capilla Real de Granada) y entonces se volvió a casar con la cuarta hija de los Católicos Reyes, es decir, con su cuñada, María, con la que al parecer fue muy feliz y de la que tuvo muchos hijos... y ella murió en uno de los partos... Pero inasequible al desaliento, volvió a contraer matrimonio, en esta ocasión con una nieta de los susodichos Reyes Católicos (Leonor, hermana de Carlos V)... Una verdadera novela pendiente de escribir sin duda.

La Iglesia del Monasterio, es de tres naves, pero ópticamente parece una sola, por la configuración de las esbeltísimas y a la vez fuertes columnas que las sustentan.


Recientemente puede contemplarse la iglesia desde el Coro y su visión es impactante


El Altar mayor es totalmente renacentista pero en general predomina el llamado estilo Manuelino, una transición del gótico al renacimiento pero con la incorporación de animales o plantas exóticos como elementos decorativos, representando la flora y la fauna del otro extremo del mundo. También se distinguen elementos de simbología masónica y la Cruz de la Orden de Cristo



Los grandes féretros que allí vemos, corresponden al poeta Luis de Camoes (1524-1580) que, otra paradoja más del destino, murió pobre y desconocido y ahora es el verdadero símbolo de Portugal y el del intrépido navegante y descubridor Vasco de Gama (1460/69 - 1524)

Ellos contemplan desde los pies del Monasterio toda la belleza que les rodea

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

6 comentarios:

Fer dijo...

Espectacular. Es una ciudad que no deja de sorprender visita tras visita. Y lo sabes comunicar en tus escritos.

Anónimo dijo...

Ya lo creo que sabes comunicarlo...de pronto Lisboa se me ha hecho imprescindible. Donan

Mercedes dijo...

De acuerdo con Fer y Donan, María Rosa, sabes comunicarlo y da gusto leerte.
Envidiable viaje y gran lección de arte y de historia. Precioso.

MariaRosa dijo...

Muchas gracias a los tres por leer con tan buena disposición mi crónica del viaje a Lisboa. Es una ciudd que se lo merece

MariaRosa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Una buena visión de Lisboa con arte e historia efectivamente y unas preciosas fotos.